Nací en los ochenta del siglo pasado en Chiguergue, al sur de Tenerife. Ahí recibí mi iniciación a la formación básica. Fue en ese mismo momento cuando, nunca lo olvidaré, Don Eusebio, en 'parvulito', nos preguntaba a mis compañeros/as y a mí qué queríamos ser de mayores. Yo dije que maestro.

El resto de la formación básica la recibí en Guía de Isora, en el colegio e instituto públicos sucesivamente, formando parte de la última generación de E.G.B., B.U.P. y C.O.U.

A los 18 años me trasladé al norte de la isla para proseguir con mi formación superior. Me licencié en Historia en la Universidad de La Laguna y, paralelamente, obtuve la Titulación Superior en Informática complementada con un Máster en Diseño y Desarrollo Web. La Informática empezó siendo un hobby pero se convirtió en otra de mis pasiones.

Ciertamente, he aprendido que todo requiere sus esfuerzos de modo que alternaba mis estudios con el trabajo en la empresa familiar en la rama de la hostelería.

Mientras he ido ampliando mi formación en las ramas de Historia e Informática he ido instruyéndome como docente. Como anécdota destaco que gracias a esta formación en dichas disciplinas 'estoy subido al tren del pasado, del presente y del futuro'.

La docencia la combino con la propia gestión de la formación, trabajos de investigación, publicaciones en diversos medios, webmaster, community management, técnico ofimático, diseño documental, etc.

En mis ratos libres me gusta escribir poesía, habiendo publicado diversas obras, ganado algunos concursos y participado en diversas veladas poéticas.

¿Por qué yo? ¿Por qué elegirme como profesor?

A la par que he cumplido un sueño, porque pase lo que pase puedo decir que he sido docente, creo firmemente en que de una u otra manera nunca se deja de aprender y que hay que trasmitir los conocimientos y las experiencias.

Además, creo que la formación no ha de ser una mera transmisión de aprendizajes estancos sino que ha de hacerse de manera amena, continua y constante, adaptándola a las necesidades reales y con una aplicación práctica en la vida real.

Es por ello que difícilmente sigo las pautas de los ortodoxos métodos tradicionales de enseñanza; llevo a cabo un método propio, personalizado, fruto de mis años de experiencia, con sesiones amenas, donde la praxis tiene cierta base en el aprendizaje por investigación y la puesta en práctica. Además, soy un fiel defensor del refuerzo positivo y del desarrollo de aprendizajes significativos. La explicación es sencilla: antes que docente he sido, soy y seré discente.

El objetivo no es aprender cantidades ingentes de datos, el objetivo desde mi perspectiva es que cuando se termine una formación, ya sea como docente, ya sea como discente, nos vayamos con la sensación y la certeza de haber aprendido. De saber que el tiempo no se ha perdido. Que lo aprendido sirve para algo. A partir de ahí, los contenidos teóricos, prácticos y, obviamente, actitudinales, tarde o temprano cumplen su función: ser efectivos y útiles.

Tal es la causa que además pienso que la formación ha de estar envuelta en un halo de humanidad. Antes que docentes somos personas, de modo que en muchas ocasiones he tenido el placer de colaborar en acciones formativas dirigidas a colectivos en riesgo de exclusión social.

Y todo envuelto en el uso de las NNTT y los nuevos avances en formación y educación, puesto que también soy firme defensor de la aplicación en el campo de la docencia de modernas maneras formativas.

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